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lunes, 16 de diciembre de 2013

ANTISEMITISMO

Nelson Mandela odiaba a Yisra'el

¿PORQUÉ NO LLORAMOS A NELSON MANDELA?

10 de Diciembre de 2013 - Por Avi Perry


Nelson Mandela no era el santo que describe que era los líderes y medios de comunicación mundiales. Él fue meramente un político dotado y practico.

Después de ser liberado de prisión y volverse presidente de Sudáfrica, Mandela comprendió-lo que muchos percibieron como ser santo en vez de practico-que Sudáfrica mantendría civilidad, estabilidad, crecimiento económico y seguridad solo si el abrazaba a la minoría blanca, retenía las instituciones del estado, incluyendo la policía, el ejército, y el resto de lo que el régimen del Aparteid había empleado para reforzar el control de la minoría blanca sobre la mayoría negra.

El trato a los blancos con respeto, no vengo su crimen de Aparteid, y no los privo de sus derechos, riqueza y seguridad.

Él lo hizo porque era en el mejor interés de sus conciudadanos negros. Fue una medida brillante, genial, vacía de necesidades emocionales de venganza.

Fue el acto racional que le gano la admiración del mundo. Pero luego el tropezó mal. Él se deslizo dentro de la trampa de tergiversar a muchos de los chicos malos del mundo como combatientes de la libertad parecidos al mismo.

Él se hizo amigo, abrazo y se alió con Fidel Castro, Muammar Gaddafi, Yasser Arafat, Ayatollah Khomeini y su sucesor Ala Khamenei. El veía a estos opresores como liberadores.

Fuera de su país, el aprobó la violencia como medio para lograr la independencia del "gobierno de la minoría intolerante" por sobre la "considerable mayoría oprimida."

El no pudo ver que esos "liberadores" no liberaron a la "mayoría oprimida," sino que en cambio sometieron a su propio pueblo a una forma diferente y aun peor de tiranía y represión.

Fuera de su propio país, él no era el mismo Nelson Mandela que había transformado a Sudáfrica de un estado de aparteid en una verdadera democracia por medio de una rama de olivo y la reconciliación.

Fuera de su propio país él aprobaba la resistencia violenta ante lo que él consideraba era o un elemento imperialista extranjero, o elite corrupta en control de las masas sufrientes. Ese fue el caso en Cuba, en Libia, en Irán, y en Palestina.

Nelson Mandela estimo la propaganda palestina como verdad. Él se refería a Yisra'el como un "estado terrorista"; el hizo saber a los palestinos que ellos eran sus "camaradas en armas" y apoyo su lucha por la liberación de Palestina.

El repitió libelos de sangre y falsa propaganda palestina afirmando que Yisra'el estaba masacrando a palestinos indefensos e inocentes.

El vínculo a Yisra'el con un estado de aparteid, dando a entender que Yasser Arafat era un Mandela palestino y que sus compatriotas sudafricanos estaban listos y dispuestos a luchar con los palestinos contra los sionistas racistas.

El veía al Sionismo como un movimiento imperialista, el objetivo del cual era capturar territorio palestino y someter a los verdaderos propietarios de la tierra. Él no estaba diciendo la verdad.

Él estaba repitiendo mentiras y propaganda en la que quería creer. Su hostilidad hacia el estado de Yisra'el no termino allí. Él le permitió derramarse y cubrir al resto de los judíos también.

Cuando Irán juzgo a 13 judíos por espionaje en el año 2000, Mandela afirmo que estos judíos "recibieron un juicio justo"-como si alguien pudiera recibir un juicio justo bajo el sistema opresivo del Ayatollah.

El descarto las preocupaciones probables de los judíos sudafricanos por su postura con respecto a Yisra'el. El hizo saber que nada le importaba menos que sus sentimientos.

Pero la peor parte de todo fue el hecho que Nelson Mandela fue un George Washington de Sudáfrica. Él fue el primer líder de la nueva verdadera democracia. El estableció ejemplos y estableció paradigmas para que otros siguieran.

Y aunque los ejemplos que el estableció y el camino que el delineo internamente fueron grandes y puros, el mapa de ruta que el delineo fuera de su país y el concerniente especialmente a Yisra'el y los judíos estuvo lleno de sabor a antisemitismo.

Desmond Tutu, el influyente líder sudafricano, y sus opiniones antisemitas son un espécimen perfecto de ese hecho.

Perdón mundo, pero no puedo llevarme al mismo sentimiento efusivo y panegíricos ensalzados que he estado leyendo, observando y escuchando en todo medio noticioso que he sintonizado. Yo simplemente no puedo.